Hidrocele

 

Hidrocele en niños

-Guía completa para padres-

El hidrocele es una de las causas  más frecuentes de consulta por aumento de tamaño en la bolsa escrotal durante la infancia. Se produce por una acumulación de líquido entre las capas de la túnica vaginal que rodea al testículo. En la inmensa mayoría de los casos  no duele, no daña el testículo y se resuelve de forma natural o con una cirugía sencilla y segura.

El hidrocele puede ser una condición alarmante para los padres, pero es importante entender que, en la mayoría de los casos, es un hallazgo benigno. Para aclarar este punto, se debe considerar que el hidrocele se presenta en diversas formas y puede variar en su manifestación y tratamiento. Por ejemplo, la observación cuidadosa puede ser suficiente si el hidrocele no causa molestias ni interfiere con la vida diaria del niño.

En el HCUVA, el Dr. Gerardo A. Zambudio Carmona y su equipo ofrecen un abordaje experto,  con la mínima agresión, siguiendo las guías internacionales de referencia (ESPU 2025).

¿Qué es y por qué ocurre?

Durante el desarrollo fetal se forma el conducto peritoneo-vaginal (proceso vaginal), un pequeño canal que permite el descenso del testículo. Este conducto debe cerrarse espontáneamente antes del nacimiento o en los primeros dos años de vida.

Si permanece abierto, permite que líquido del abdomen descienda al escroto, originando el hidrocele. En niños mayores o adolescentes puede ser adquirido por desequilibrio en la producción/reabsorción de líquido (tras traumatismo, inflamación o cirugía previa).

Además, es crucial mencionar que en casos de hidrocele adquirido, la causa puede ser un trauma o una inflamación postoperatoria. Por ejemplo, un niño que ha sufrido una cirugía inguinal puede desarrollar un hidrocele como resultado de la manipulación quirúrgica. La identificación de la causa subyacente es vital para abordar el tratamiento de manera adecuada.

Tipos de hidrocele

Comunicante: el conducto permanece permeable; el tamaño varía a lo largo del día (aumenta con el esfuerzo y disminuye al acostarse).
No comunicante: el líquido queda atrapado en el escroto; el tamaño es estable.
Del cordón espermático: líquido localizado en la parte media del cordón, por encima del testículo.
Abdomino-escrotal (ASH): forma rara en la que el hidrocele se extiende hacia el abdomen.

Existen métodos de diagnóstico que pueden ayudar a los médicos a determinar la naturaleza del hidrocele. La ecografía escrotal, aunque no es un procedimiento de rutina, puede ser útil para observar el contenido del hidrocele y descartar otras condiciones como tumores o hernias. Estas evaluaciones permiten ofrecer un tratamiento más específico y adecuado a cada caso.

 

Esquema del descenso testicular
Descenso testicular y formación del proceso peritoneo vaginal

Incidencia

– Hasta el  5 % de los niños.
10 veces más frecuente en niños que en niñas.
– En prematuros puede llegar al 30 %.
– En niños con fibrosis quística alcanza el 15 %.
– El lado derecho es el más habitual.

Síntomas y signos

Es fundamental que los padres estén atentos a cualquier cambio en el estado del hidrocele. Aunque generalmente se presenta como una hinchazón indolora, cualquier cambio en su tamaño, consistencia o si aparece dolor, requiere una consulta inmediata con el pediatra. El seguimiento regular puede ayudar a garantizar que no haya complicaciones asociadas con el hidrocele.

Los padres suelen notar una hinchazón suave y elástica en la bolsa escrotal.

– Generalmente indolora.
– El niño está en buen estado general, come y juega con normalidad.
– En los casos comunicantes, la hinchazón fluctúa con el llanto o el esfuerzo.

Diagnóstico

Un diagnóstico adecuado es esencial para asegurar que el tratamiento sea el correcto. En algunas ocasiones, el hidrocele puede ser confundido con otras condiciones, como una hernia inguinal. Por ello, el médico debe realizar una historia clínica completa y una exploración física detallada para evitar diagnósticos erróneos que puedan llevar a tratamientos innecesarios o inadecuados.

El diagnóstico es fundamentalmente clínico:

Transiluminación positiva: al iluminar la bolsa escrotal con una linterna, la luz pasa fácilmente a través del líquido.

Exploración física cuidadosa para diferenciarlo de una hernia.

En casos de duda, se puede complementar con ecografía escrotal (no es rutinaria) para confirmar el líquido y descartar otras patologías.

Diferencias entre hidrocele y hernia inguinal

La diferenciación es clave: el hidrocele no requiere cirugía inmediata, mientras que una hernia puede complicarse y necesita atención precoz.

Tratamiento: observación y cirugía ambulatoria

Si se decide llevar a cabo una cirugía, es importante que los padres estén informados sobre el procedimiento. La hidrocelectomía se realiza de forma ambulatoria, lo que significa que el niño puede regresar a casa el mismo día después de la intervención. Sin embargo, es importante seguir las recomendaciones postoperatorias para asegurar una recuperación adecuada. Esto incluye monitorear cualquier signo de infección o complicación, y seguir las indicaciones para el cuidado de la herida.

Observación

La mayoría de los hidroceles en lactantes se resuelven espontáneamente en los primeros dos años de vida. Por ello, se recomienda espera vigilada hasta los 2 años (según protocolo del Servicio de Cirugía Pediátrica del HCUVA). Durante este tiempo no daña la función testicular.

Cirugía (hidrocelectomía)

Se indica a partir de los 2 años si persiste, si es muy grande o si existe hernia asociada.

Algunos padres pueden sentirse preocupados por la anestesia general utilizada durante la cirugía. Es comprensible, pero es fundamental recordar que en el HCUVA se utilizan protocolos de seguridad rigurosos para garantizar la máxima protección del paciente pediátrico. La anestesia se ajusta a las necesidades específicas del niño, y el equipo médico está altamente capacitado para manejar cualquier eventualidad.

Características de la intervención en el HCUVA:
– Anestesia general con máxima seguridad pediátrica.
– Incisión mínima en el pliegue inguinal (cicatriz prácticamente invisible).
– Ligadura del conducto peritoneo-vaginal permeable.
– Recuperación rápida: el niño vuelve a casa el mismo día y retoma su vida normal en pocos días.

Nunca se utilizan agentes esclerosantes (inyecciones) en niños por el riesgo de complicaciones graves.

La cirugía es una opción segura y efectiva para tratar el hidrocele persistente. Sin embargo, es importante que los padres se sientan cómodos con las decisiones médicas y que se les ofrezca toda la información necesaria. La comunicación abierta con el equipo médico puede ayudar a resolver dudas y temores sobre el tratamiento.

Finalmente, es vital que después de la cirugía, los padres continúen monitoreando el área y estén atentos a cualquier síntoma inusual. La atención postoperatoria es tan crucial como el procedimiento mismo para asegurar que el niño esté completamente sano y libre de complicaciones a largo plazo. En resumen, el manejo adecuado del hidrocele en niños puede llevar a una resolución exitosa y a una vida normal y activa.

 

 

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