Tengo hipospadias y soy adulto

 ¿tiene solución?

 

Sí, el hipospadias en la edad adulta tiene solución mediante tratamiento quirúrgico, tanto si el paciente nunca ha sido tratado como si presenta complicaciones o secuelas de intervenciones realizadas en la infancia.

Sin embargo, es fundamental tener en cuenta que la cirugía reconstructiva en el adulto supone un reto mayor que en la infancia. La tasa de complicaciones en adultos es significativamente superior, superando el 20%, frente al 4-7% que se espera en niños menores de 2 años. Esto se debe a varios factores propios de la edad madura: una peor capacidad de cicatrización de los tejidos, una mayor tendencia a la infección, y la tensión mecánica que provocan las erecciones postoperatorias sobre las suturas.

Dependiendo de la severidad del hipospadias y de sus síntomas, las soluciones se adaptan de la siguiente manera:

  • Enfoque conservador (solo corrección de la curvatura): En los casos de hipospadias moderado, la queja principal de los adultos suele ser la curvatura ventral del pene, la cual puede dificultar la penetración o hacerla dolorosa. Si el paciente no presenta problemas graves al orinar, los especialistas suelen recomendar corregir únicamente la curvatura (mediante técnicas de plicatura dorsal) y evitar la reconstrucción del conducto uretral. Esta estrategia evita someter al paciente al alto riesgo de complicaciones que conlleva la uretroplastia en el adulto.
  • Cirugía reconstructiva compleja en dos etapas (Técnica de Bracka): Para los casos severos (cuando el meato está muy alejado de la punta) o en el caso de reintervenciones donde la zona peneana carece de tejido sano útil y presenta muchas cicatrices, se aconseja una reparación dividida en dos estadios. En la primera intervención se corrige la curvatura y se emplea un injerto libre (frecuentemente de mucosa bucal) para crear el lecho del conducto. Seis meses después, cuando el tejido ha prendido y sanado correctamente, se procede a su tubularización final.
  • Tratamiento de complicaciones o secuelas: Si usted ya fue operado en la infancia pero padece problemas derivados, estos también tienen solución quirúrgica. Las estrecheces (estenosis) pueden requerir incisiones y colocación de parches de mucosa oral, los divertículos (dilataciones en la uretra que causan goteo) se pueden resecar quirúrgicamente, y los problemas como la uretra pilosa (crecimiento de vello dentro del conducto) pueden tratarse eficazmente con endoscopia y láser.

A pesar de los retos técnicos, los beneficios funcionales de la cirugía en el adulto son muy positivos. Por ejemplo, se ha comprobado que intervenir a pacientes en la edad adulta mejora significativamente la fuerza de la eyaculación (que puede verse mermada por el hipospadias), pasando de ser proyectiva en un 74% de los casos antes de la operación al 90% tras la cirugía.

Además, los estudios a largo plazo son muy tranquilizadores: demuestran que los adultos tratados por hipospadias alcanzan niveles de calidad de vida (HRQoL), libido y satisfacción sexual que son totalmente equiparables a los de la población masculina general.

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